Fallece el sonero de Cristo Marvin Santiago

Por Jorge Rodríguez
jueves, 7 de octubre de 2004

"Si hubiera estado en el ataúd, hoy me hubiera levantado", fueron las palabras lapidarias con las que el cantante de salsa santurcino Marvin Santiago agradeciera en vida el homenaje que le rindieran los "Puerto Rican Masters", en el anfiteatro Tito Puente de Hato Rey, el pasado año, en el concierto "Tributo el Sonero del Pueblo", bajo la dirección musical del trompetista Luis "Perico" Ortiz.

Fallecido ayer, a los 56 años de edad en el hospital San Pablo, sus restos serán velados en la funeraria Ehret de Hato Rey, a partir de hoy jueves. Bautizado como "El Sonero del Pueblo", Santiago cambió sus epítetos al de "El Sonero D’Cristo" en los últimos años.

Santiago inició su ascendente carrera hacia finales de los años 60, como cantante del Combo de Cortijo. Desde ahí trabajó con las orquestas de Johnny el Bravo, Roberto Angleró y Bobby Valentín —con quien estuvo ocho años— cosechando con este último éxitos tales como sus temas "El jíbaro y la naturaleza", "Soy boricua" y "Papel de payaso", hasta que grabara el número que le catapultara, "Al revés", en su primer álbum como solista.

Alegre, humorista, cariñoso y con un gran don comunicativo, Santiago como campeón sonero se granjeó el afecto de su pueblo con números festivos como "Fuego a la jicotea", "La picúa", "Pa’dentro", "La libertad", "La guagüita", "Chinas por botellas", "Lo que usted ve por ahí", "El hombre increíble" y "Vasos en colores".


ESCENARIO / archivo


Uno de sus éxitos más inusitados lo constituyó el número "Auditorio azul" que grabara mientras estuviera confinado unos años en Bayamón y Cayey, convirtiéndose en el único convicto en dar conciertos, grabar y viajar fuera de Puerto Rico en esa condición social. "Marvin Santiago desde adentro" fue el disco que lanzó al mercado en sus años de confinamiento en la década de los 80. Para este tiempo fue que el cantante abrazó la fe cristiana con vehemencia.

Hace un par de años, por su condición de diabetes crónica, le fue amputada parte de una pierna, enfermedad que continuó minando su cuerpo aunque nunca sus recursos como cantante. Le acompañaba al momento de su deceso su inseparable esposa Sandra.

Gilberto Santa Rosa - "Todos los puertorriqueños estamos de luto, perdimos a un excelente exponente de la salsa y un ser humano inolvidable. Aquellos que tuvimos la dicha de conocerlo siempre lo recordaremos. Los salseros hemos perdido a un ser excepcional y a un cantante difícil de igualar".

Luisito Vigoreaux - "Será recordado como un loco de la vida que le llegó la oportunidad de demostrar su calidad artística y triunfó con su estilo único. Todo el mundo lo recordará como el precursor de un nuevo lenguaje en la música popular".

Andy Montañez - "Es bien difícil, porque es un gran amigo, que queríamos mucho y me afecta mucho. Era una persona que dentro de sus problemas de salud siempre mantuvo una actitud jovial ante la vida, más bien cuando uno iba a tratar de consolarlo por sus problemas, él nos hacía reír, hacía chistes de su condición, de la pérdida de su pierna. Será recordado como uno de los soneros más pícaros, con más sabor y humor que ha habido".

Elmer González - "Representa la esencia de lo que es el salsero puertorriqueño en sus mejores años, ese salsero que conocía la calle, que podía traducir en la clave las prioridades, las tristezas, las alegrías de la gente de los barrios. Esa esencia que tenía Héctor Lavoe, Ismael Rivera y dentro de esa cepa de salseros reales, Marvin era uno. Hemos perdido uno de los representantes de la época dorada de la salsa. Dominaba la clave, tenía no solo el vocabulario de la calle, sino la chispa del barrio. Conocía a la perfección a los grupos sociales que dieron inicio al movimiento en los 60 y sus grabaciones son y serán referencia obligada para cualquier cantante que intente entrar o continuar en el mundo de la salsa".


Miles despiden al Sonero D'Cristo

Por Jorge Rodríguez
sabado, 9 de octubre de 2004

El "Sonero D'Cristo", tal y como se identificaba ante todos durante los últimos años la estrella de la salsa Marvin Santiago, fue velado ayer, en la Escuela de Bellas Artes (EBA) de Bayamón, por miles de hijos del pueblo puertorriqueño, para rendirle tributo al muy bien bautizado "Sonero del Pueblo".

Con una bocina por la que se escuchaban temas suyos como "El jíbaro y la naturaleza", "Auditorio azul", "Soy boricua", "Fuego a la jicotea", "La picúa", "Pa'dentro", "La libertad", "La guagüita", "Chinas por botellas", "Lo que usted ve por ahí", "El hombre increíble" y "Vasos de colores" a la entrada de la EBA, el público iba desfilando al frente del ataúd muchas veces tarareando y cantando los populares números.




ESCENARIO / Dennis A. Jones

Santiago, quien falleciera a los 56 años de edad, en el hospital San Pablo de Bayamón de un fallo cardíaco, tuvo una carrera ascendente desde que se iniciara como cantante con Rafael Cortijo y su Orquesta, a finales de los años 60. Su enorme talento siguió desarrollándose con las orquestas de Johnny El Bravo, Roberto Angleró y Bobby Valentín, con quien trabajó por ocho años.

El alcalde de la ciudad de Bayamón, Ramón Luis Rivera, hijo, quien pusiera al servicio de la familia los servicios funerarios del afamado cantante, anunció que hoy sábado, se procedería a realizar el sepelio, a partir de las 11:00 a.m., cuando serán enterrados sus restos transportados al cementerio municipal de Lomas Verdes.




Despedida de pueblo para Marvin

Por Jose R. Pagan Sanchez
domingo, 10 de octubre de 2004


UN CABALLERO , sentado a la entrada del cementerio de Lomas Verdes, en Bayamón, preguntaba ayer, a eso de las 11:30 a.m., si sería Bobby Valentín quien despediría el duelo. A pasos de distancia, cinco jóvenes formaban una rumba al son de los panderos, mientras en la acera de enfrente les observaba una vecina cargando una foto enmarcada de Marvin Santiago.

No pasó mucho tiempo, cuando las miradas de todos coincidieron en el mismo punto, la escolta motorizada que anunciaba la llegada del féretro con los restos mortales de El Sonero del Pueblo. Un coche fúnebre repleto de ofrendas florales, seguido por el que transportaba el ataúd, y una guagua con bocinas por las que se escuchaba una voz masculina que gritaba "O-fi-cial", entraron al campo santo ante la mirada del pueblo.



Arriba, un fanático le da el último adiós a los restos de Marvin Santiago, seguido por una larga fila de admiradores que se acercaron al féretro una vez fue puesto en el nicho.
Ramón "Tonito" Zayas

Un fuerte aplauso y el repique de los panderos se escucharon luego frente a la capilla, al tiempo que amigos y familiares entraban con el féretro.

"No quiero pena, tampoco llanto; lo que quiero es bomba y plena pa'l campo santo", coreaba la multitud.

Sandra Pagán, la viuda de Marvin Santiago, se acomodó tras el féretro, rodeada de familiares que la consolaban y vistiendo una camiseta blanca con una caricatura del salsero y un mensaje que leía "De mí para el mundo entero, con salsa boricua y esto es oficial".

Los líderes religiosos Peter Rivera y John Benítez se dirigieron a los presentes, que lucían algo impacientes por un calor agotador y mensajes que apenas se escuchaban por la falta de un micrófono. El alcalde de Bayamón, Ramón Luis Rivera, hijo, también ofreció un mensaje durante el cual criticó a las autoridades gubernamentales que olvidan a la clase artística.

La hermana del fallecido salsero, Zulma Santiago, agradeció en nombre de la familia y Billyvan, otro de sus 25 hermanos, interpretó una plena que compuso como regalo a Marvin: "Angel divino, dile a María, que va Marvin Santiago con su alegría".

El sepelio llegó a su fin luego de depositar el féretro en un nicho. Un fanático le colocó una bandera nacional, mientras en los predios continuaba la fiesta y algarabía con mucha presencia del pueblo y casi ninguna de la clase artística. "Marvin no se fue ná'", gritaba la masa mientras la familia inmediata se retiraba del área.

"Perdimos al sonero. Marvin se fue con papi y mami, pero nos dejó un legado musical y de refranes callejeros. El pueblo ha demostrado cuanto lo quería y han mantenido la alegría, que era lo que Marvin quería", afirmó Billyvan en un aparte con El Nuevo Día.





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